Qué hacer para evitar sustos con el recibo mensual

 

La debilidad del euro frente al yen, que ha caído un 38% desde2008, hadisparado la hipoteca en muchos hogares, que optaron por esta alternativa cuando el yen estaba bajo.

José Antonio Fernández-Hódar

Hay una regla de oro que el normal de los mortales que se mete en estos charcos debería conocer, pero que seguramente nadie le ha explicado: no endeudarse jamás en una divisa distinta a aquella en la que percibes los ingresos.

El atractivo para hacer la hipoteca de la vivienda en yenes era doble; por un lado, el bajo tipo de interés que se ofrecía; por otro, la posibilidad de que el yen continuara depreciándose frente el euro. En los últimos meses del año 2000, un euro costaba 95 yenes. A partir de enero de 2001 el yen fue cayendo en su cambio contra euro. Al comprar los yenes necesarios para pagar la mensualidad de la hipoteca, cada vez había que emplear menos euros. Fueron siete años de fortalecimiento del euro contra el yen. El atractivo, era innegable.

Llegamos a los años 2007 y primera mitad de 2008 cuando por un euro te daban entre 160 y 165 yenes. En este momento, cuando el yen podía estar tocando fondo, se produce una avalancha en la demanda de hipotecas en yenes. Y ya no era que las entidades financieras las ofrecieran, era el cliente quien demandaba este tipo de productos, sin darse cuenta que se estaba metiendo a especular con una divisa a pecho descubierto. Y digo especular, porque al margen de un interés atractivo, lo que se buscaba era que la cuota mensual se mantuviese o fuese cada vez más baja. Esto suponía que el yen seguiría depreciándose en su cambio contra el euro.

Pero puede ocurrir, como ocurrió, que el yen se diese la vuelta y aquí comienza el drama para muchos buscadores de gangas. Veamos un ejemplo: Juan Particular obtiene en octubre de 2007 un préstamo con garantía hipotecaria de 320.000 euros que, con un cambio de 165,22 yenes por euro, se formaliza en 52,87 millones de yenes con un plazo de 25 años. La amortización será en la divisa pactada en 300 cuotas mensuales de 207.714 yenes.

El primer mes, Juan paga por su hipoteca 1.257 euros (207.714/165,22= 1.257). El yen inicia el camino de vuelta y el 1 de enero de 2012, después de tres años y medio de subida, el cambio del yen ha escalado hasta las 99 unidades, por lo que comprar a ese cambio los 207.714 yenes da lugar a que el recibo mensual le haya subido a 2.098 euros, un 67%.

Soluciones

La cantidad de factores que afectan a los mercados de divisas da lugar a que la operativa con monedas sea muy complicada. Al margen de la voluntad de los países de mantener su divisa fuerte o débil, la política de tipos de interés afecta de forma significativa a la cotización de la divisa. Si los tipos de interés están más altos en Europa que en EEUU y se quiere invertir en la zona euro, lo primero que ha de hacer un inversor norteamericano es comprar euros. El aumento de la demanda hace subir la cotización de la divisa.

En el gráfico se observa el fuerte desplome que ha sufrido el euro en su cambio contra el yen. En la actualidad la divisa nipona está muy cerca de los máximos del año 2000 (mínimos en el gráfico por la debilidad del euro) y, al margen de que en los gráficos no se observe ningún síntoma de reactivación del euro, el BCE va a seguir bajando los tipos, por lo que el yen, previsiblemente, seguirá al alza.

Cambiar la hipoteca a euros

Sería en este momento la peor de las soluciones. Cuando se comenzó a detectar que cada mes costaba más euros comprar los 217.714 yenes era el momento de haber cortado en seco la sangría y cerrar la posición en yenes cambiándola a euros. Hoy, con el euro/yen en zona de mínimos históricos, sería una locura, porque traeríamos al momento actual la pérdida total del periodo, que sería de 214.400 euros, por lo que la hipoteca de 320.000 euros se convertiría en otra de 534.400 euros. Hay que pensar que estamos hablando de un periodo de 25 años y, en tanto tiempo, podemos ver movimientos muy fuertes de la divisa en una y otra dirección.

Cubrir el riesgo de divisa

A esto también llegamos tarde. Hacer un seguro de cambio es impensable para tan largo periodo de tiempo ya que el coste sería muy alto. La solución hubiese sido cubrir el riesgo con opciones, en cuyo caso, si el mercado se pone en contra, el único riesgo era perder la prima. Pero esto es una utopía ¿Cuántas personas, entre los miles que tienen un préstamo en otra divisa, conoce el mundo de las opciones y sabe operar con ellas. Pero aun conociéndolo, era momento de hacerlo cuando cotizaba a 160 ó 150 unidades contra el euro, no cuando está por debajo de 100.

Aguantar el chaparrón

En nuestra opinión es la única alternativa válida, huyendo de cualquier tipo de ingeniería financiera que nos ofrezcan, porque podemos salir de Guatemala y meternos en Guatepeor. Hablamos de un periodo de tiempo muy largo. El tomador de la hipoteca lleva tres o cuatro años pagando mensualidades sucesivamente más elevadas. Pero esto no va a prolongarse eternamente. No es posible determinar cuánto tiempo falta para que el yen comience a ceder frente al euro, pero con una divisa fuerte, tal como está ahora el yen (euro en mínimos frente al yen), se vende muy mal fuera, mientras que con una divisa débil se favorece la exportación. El déficit de la balanza comercial está creciendo y tendrán que forzar una caída del yen. Aún no hemos visto el punto de inflexión, pero no puede estar muy lejos. A partir de éste, la mensualidad comenzará a bajar . Cuando el cambio llegue a 135 hay que empezar a plantearse qué hacer. Lo lógico sería aguantar la posición si supera los 135, en cuyo caso la caída del yen puede ser fuerte. Si alcanzada esta cota vuelve sobre sus pasos y comienza a fortalecerse hay dos vías: cubrirse de pérdidas mayores con opciones de compra (call) de yenes, o cerrar la posición y cambiar la hipoteca a euros. Por lo menos, la perdida se habrá reducido a la mitad.

Artículo de José Antonio Fernández-Hódar

 

Fuente: web “la bolsa de cristal”