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Los fundadores de la PLATAFORMA 26e.


GABEIRAS & ASOCIADOS

Estraído de http://www.tradingwithtraders.es/si-se-puede-historia-de-un-luchador/

HMD Hipotecas multidivisa: la victoria de los luchadores.

Es muy fácil decir que casi se lo han merecido por avariciosos o por ignorantes, sin siquiera intentar ponerse en la piel de esta gente así que os dejo la historia, contada de primera mano por un multidivisero, para poder entender mejor por lo que han pasado estas personas.

Espero que sirva de ejemplo y advertencia para los que vengan detrás.

 

EL PRINCIPIO Y EL CAOS

Cuando en diciembre de 2007 cambiamos nuestra hipoteca de la entidad en la que estábamos a Bankinter, mi familia y yo, pensamos que se abría para nosotros una nueva etapa de tranquilidad y bienestar.  Fue el principio de una larga y dura agonía que ha durado 9 años.

Teníamos una hipoteca convencional en la que los tipos de interés de aquellos tiempos hacían que pagar la letra fuera ya complicado, esa y otras cuestiones que no vienen al caso, nos llevaron a preguntar en otros bancos. Rápidamente apareció en nuestras vidas el amigo de un amigo que, en aquel momento era agente de Bankinter y, nos lo puso todo de color de rosa:

  • “Miguel, eres ingeniero y para clientes especiales como tú, mi banco tiene un producto fantástico en el que pagarás mucha menos letra. Se trata de una hipoteca en divisas, todos los que la han tenido hasta ahora pagan mucho menos que con una hipoteca normal. Mira el siguiente cuadro comparativo:

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Si te das cuenta el ahorro es increíble si pagas tu letra en yenes”.

  • Vaya, comenté yo, la verdad es que es increíble pero tengo dos preguntas: ¿Qué tengo yo de especial para este banco si no soy cliente? y ¿Dónde está la trampa porque si esto es así por qué no tiene todo el mundo ésta hipoteca?
  • Respuesta del agente: Eres un cliente especial porque todos los ingenieros son clientes especiales para este banco. No hay trampa ninguna, este no es un producto para cualquier cliente sino únicamente para clientes especiales. ¿Qué puede ocurrir? Que el yen se aprecie en cuyo caso cambiaríamos tu hipoteca a euros hasta que el yen vuelva a bajar, es decir, si el yen sube pagarías algo más de letra pero fíjate si tiene que subir para que pagues una letra igual a la que pagarías con una hipoteca normal. Y ya te digo que si el yen se aprecia pues cambiamos la hipoteca a euros y así tu letra ya no sube, cuando el yen vuelva a bajar la cambiamos de nuevo a yenes y vuelves a pagar otra vez menos.
  • Si esto es así claro que me interesa, el ahorro es altísimo. Pero yo no sé nada de divisas, no tengo la menor idea.
  • No te preocupes, respondió el agente, yo me encargo de todo, vas a tener un asesor durante toda la vida de la hipoteca que te va a ayudar continuamente para que siempre pagues menos que con una hipoteca normal. Además, tú ni siquiera te vas a enterar de que pagas la letra en yenes o en cualquier otra divisa porque siempre vas a ingresar euros en tu cuenta que es en la divisa en la que cobras tu sueldo.

 

Aproximadamente así fue el proceso de contratación inicial de la que sería la peor pesadilla de nuestras vidas. Sin darnos cuenta estábamos firmando la escritura de una hipoteca en divisas atraídos por la humana y legítima idea de pagar menos dinero y por la confianza que hasta entonces nosotros y toda la sociedad teníamos en las entidades financieras. El banco es tu amigo y el señor del banco nunca que te va a engañar.

De este modo pagamos en enero de 2008 nuestra primera letra de 1.405 euros y durante unos pocos meses nuestra cuota mensual se mantuvo razonablemente en esos niveles hasta que, de repente y en cuatro o cinco meses empezó a subir a 1.500, 1.550, 1.600 euros y hablamos con el agente:

  • Veo que mi letra está subiendo mucho y sé que me dijiste que era normal que pudiera subir pero ha subido demasiado y no me dices nada al respecto.
  • Si, no te preocupes que esto es algo coyuntural, que ya volverá a bajar, tu estate tranquilo que aún pagas menos letra de la que pagarías con una hipoteca normal. Respondió el agente.

Pero la cosa fue a peor y la letra siguió subiendo; 1.700, 1.800, 1950 euros y volvimos a hablar con el agente:

  • La letra sigue subiendo, ¿no sería mejor cambiar la hipoteca a euros?
  • – Nadie sabe lo que ha pasado con el yen pero sigo pensando que esto va a cambiar.
  • Ya, pero yo no quiero que la letra siga subiendo porque si sigue así voy a tener problemas económicos. Tú me dijiste que me ibas a asesorar para que esto no ocurriera y que no había ningún problema.
  • – Ya pero te repito que esto ha sido algo imprevisible, de todos modos si quieres cambiar a euros puedes hacerlo para quedarte más tranquilo. Pero ten en cuenta que entonces consolidas tu deuda.
  • ¿Consolido mi deuda? ¿Qué quieres decir?.
  • Pues que el yen se ha apreciado y ahora debes más dinero del que pediste.

 

Por razones de salud mental voy a obviar el resto de la conversación pero si diré lo que  consolidar la deuda significaba y significa y que yo tardé varios meses en creer, asimilar y asumir: Cuando la divisa sube o baja no sube o baja únicamente el importe de la letra mensual, lo hace también el capital total de la hipoteca. Jamás me hablaron sobre esto antes de firmar la hipoteca, el notario no hizo mención alguna al respecto y en mi escritura, hoy en día tras haberla leído más de cien veces, aún no termino de entenderlo adecuadamente.

Estamos situados en el mes de diciembre de 2.008 cuando me entero de lo que acabo de comentar y hago resumen de mis cifras: firmo en diciembre de 2007 por un importe de 268.000 euros con una primera letra en enero de 2008 de 1.405 euros. Mi letra en diciembre de 2008 ha sido de 1.865 euros. Si quiero evitar que mi letra siga subiendo el banco me obliga a asumir que le debo 359.000 euros, es decir, 91.000 euros más de lo que le pedí.

Al margen del impacto económico que me estaba suponiendo mes a mes la hipoteca, el mazazo sicológico al entender lo que me acababa de ocurrir fue demoledor. De inmediato empecé a investigar por mi cuenta cosa que no había hecho  ese momento. Empecé a buscar en Internet pero prácticamente no existía información sobre la hipotecas multidivisa. Existía información sobre algún asesor y algún foro o grupo de Facebook que se dedicaba a hacer cábalas sobre la evolución del precio del yen o del franco suizo.

Me di cuenta de algo tremendo: yo, sin haberlo buscado, sin quererlo y sin tener la menor idea, estaba jugando en bolsa con mi casa. Yo, que lo máximo que había hecho en bolsa había sido comprar y vender unas acciones de ferrovial porque me lo dijo el del banco hace años, ahora estaba jugando en bolsa con mi casa a las divisas.

Durante los siguientes meses pasaron continuamente por mi mente todos los sentimientos negativos que un ser humano es capaz de soportar: Si lo firmé ahora debo apechugar, esto me pasa por haber intentado ser más listo que los demás, lo tengo merecido, he arruinado la vida de mi mujer y de mis hijas…. No me veo capaz de representar y contar ahora todo el sufrimiento de un año entero, sólo mencionar que todo ello desembocó en contratar dos seguros de vida con la firme intención de, una vez pasado el periodo de carencia, quitarme de en medio dejando a mi familia sin deudas gracias a esos dos seguros. Afortunadamente esos seguros tenían un periodo de carencia de un año…

Pensé durante un tiempo que el camino sería aprender a gestionar esta hipoteca, es decir, aprender sobre bolsa, sobre divisas, etc etc etc. Y me puse a ello. Rápidamente me di cuenta de varias cosas:

1º.- Que el mercado de divisas y el de bolsa era algo realmente incomprensible para mi.

2º,. Que aunque consiguiera convertirme en un crack de bolsa mi hipoteca sólo me permitía hacer una operación cada mes, es decir, podía cambiar de yenes a euros el día que me tocaba pagar la letra, por ejemplo el día 11 de este mes pero hasta el día 11 del mes siguiente no podría hacer nada. Eso tenía dos graves problemas; el primero que aunque yo fuera un crack el día 11 el yen estaría como estuviera, no como un crack dijera sino como el mercado dijera y segundo que al intentar cambiar de nuevo el 11 del mes siguiente ocurriría lo mismo. Ah, claro que para eso están los seguros de cambio, pues a por él y cuando lo tuve, tras pelear durante meses con el banco, me di cuenta de que daba lo mismo, que yo ni era un crack de esto ni tenía posibilidades de serlo.

3º.- Que se había creado un mercado paralelo de asesores que cobraban por gestionarte la hipoteca en divisas. ¡Eureka, esa era la solución, claro, como no se me habría ocurrido antes! Pero tenía dos problemas esta alternativa; el primero que había que pagar con una economía ya más que destruida y el segundo que investigando solo un poco a estos supuestos asesores veías que estaban causando todavía un destrozo mayor en las economías de sus clientes.

Una vez visto esto entendí que un crack en bolsa jamás hubiera contratado una hipoteca en divisas. Una persona que sepa de bolsa jamás se jugaría su casa en bolsa. Por lo tanto gestionar esto no era ninguna solución.

Poco a poco y de forma muy lenta entre en contacto con otros afectados y me di cuenta de que en todos los casos, aquellos que habían intentado gestionar su hipoteca cambiando de divisas estaban aún en una situación mucho peor que aquellos que no la gestionaban.

 

EL DESPERTAR

A día de hoy, a toro pasado y con la experiencia acumulada sé que el 99,99% de las personas que en su día contrataron una hipoteca en divisas, de un modo u otro llegaron a estas mismas o similares conclusiones pero yo me empecé a hacer preguntas:

¿Por qué me han vendido esta hipoteca a mi? ¿Qué gana el banco con ello? ¿Si no tienes ninguna salida que puede llegar a ocurrir? Si el yen sigue apreciándose puede ocurrir que le deba al banco millones de euros. De repente y por primera vez se pasó por mi cabeza una idea muy difícil de aceptar en aquellos tiempos ¿no será que el banco me ha engañado?. Realmente esta idea estaba grabada en mi cabeza desde que mantuve aquella conversación con el agente del banco pero mi cerebro se negaba a aceptarla y de repente ¿Por qué no?.

Empecé a intentar contactar con otras personas que estuvieran en mi misma situación. Concretamente tengo cuatro familiares con hipoteca multidivisa pero ninguno se hacía las mismas preguntas que yo y casualmente conseguí contactar con una persona que, sin estudios ni conocimiento alguno estaba, al igual que yo en una situación desesperada. Pusimos un anuncio en varios foros y sin darnos cuenta habíamos montado una reunión en la que no sabíamos en absoluto de lo que íbamos a hablar pero sabíamos que teníamos que hablar.

El día 26 de enero de 2012 nos reunimos 12 afectados en un bar de Madrid. Aquella primera reunión se produjo de forma absolutamente clandestina, la sensación de todos era de angustia, desolación, penuria y sobre todo de miedo. Sabíamos que estábamos empezando a confabular contra un banco y aquellos nos provocaba un pánico absoluto. Tal es así que montamos un control policial para el acceso a la reunión debiendo aportar escrituras de la hipoteca, DNI, teléfono, dirección, etc.  Hoy en día y con la perspectiva del tiempo se nos antoja ridículo aquel miedo pero en su día fue muy real.

En aquella reunión nació la Plataforma HMD 26E que fue nuestra tabla de salvación.

Entre muchos, incluidos dos abogados afectados, la cosa cambio y las preguntas ya adquirieron un tono diferente: ¿Cómo era posible que en una hipoteca se pudiera deber más dinero del pedido?, ¿Por qué se no vendió un servicio de asesoría que realmente nunca nos asesoró?, ¿Qué ganaba el banco con esto?, ¿Cómo es posible que el banco no supiera que esto iba a ocurrir?, ¿No había leyes que nos protegieran?, ¿Cómo es posible que nuestro sistema legal permitiera que se vendiera un producto así a personas sin formación?, ¿Cómo es posible que fuera todo tan bonito antes de firmar y que de repente se hubiera convertido en una pesadilla?.

Las preguntas eran muchas, los conocimientos muy pocos y las respuestas ninguna. Pero decidimos abordar el problema y empezamos a visitar despachos de abogados, y asociaciones de consumidores y usuarios tales como la OCU, Adicae, Ausbanc. La respuesta en todos los casos fue siempre la misma: habéis firmado una escritura y por lo tanto tenéis que asumir lo firmado. Desolador pero  no nos rendimos y visitamos a una abogada de la cual encontramos referencias por estar defendiendo con cierto éxito los swaps de Bankinter. Esa abogada era y es Patricia Gabeiras. Siempre recordaré sus palabras cuando revisó las escrituras de dos de nosotros: “lo que os han vendido no es realmente una hipoteca sino un derivado financiero y por lo tanto vuestra hipoteca es un producto alegal que no está regulada como tal en el la ley del mercado hipotecario”. Aún se me ponen los pelos de punta al recordar sus palabras. Aquello marcó un antes y un después en nuestras vidas porque nos dio algo a lo que aferrarnos.

Todos los integrantes de la Plataforma habíamos intentado de un modo u otro hablar con el banco, le habíamos trasladados nuestras quejas y ninguno había conseguido nada. Teníamos claro que el camino iba a ser largo y que el único camino sería a través de los tribunales.

Los que constituimos la Plataforma HMD 26E, éramos personas normales, cada una con sus profesiones: un jubilado informático, un comercial de telefonía móvil, una ama de casa, un óptico, algún funcionario y dos abogados que aportaron su poca experiencia y digo poca no por su capacidad sino por el hecho de que en aquel momento no existía en España experiencia alguna en este sentido.

Nuestra historia es una historia de superación personal y no lo digo con el orgullo del ego sino con la satisfacción del ser humano que ha aprendido que aunando fuerzas, ganas y pasión uno puede conseguir todo lo que se proponga. Dicen que uno no lidera para mandar sino para servir y ese fue el espíritu de nuestra Plataforma HMD 26E. Algunos no lo entendieron así y de unos doce miembros iniciales en pocos días quedamos únicamente cinco personas tirando del carro. Todas estas personas tuvimos que reinventarnos como seres humanos.

Reinventarse es salir de la zona de confort y descubrir en nosotros mismos capacidades y dotes que jamás pensamos tener. Y esto es justamente lo que hicimos.

Apoyados en la abogada Patricia Gabeiras empezamos a estudiar derecho bancario y derecho financiero, nos empapamos el código civil, la ley del mercado hipotecario, empezamos a analizar sentencias judiciales y de repente fue como si el maná fluyera sobre nosotros. Cuanto más leíamos más preguntas sin respuesta iban apareciendo y cuanto más estudiábamos más argumentos a nuestro favor íbamos descubriendo. Cada argumento, cada pregunta la íbamos poniendo a disposición de nuestra abogada la cual, con una extraordinaria genialidad iba convirtiendo en un argumentario jurídico perfectamente atado y armado.

Contactamos con afectados de fuera de España y vimos que el problema no era sólo nuestro, que había afectados en Hungría, Rumanía, Irlanda, Francia, etc etc etc. No estábamos solos, no es que esto fuera a resolver el problema pero el hecho de ver que más personas empezaban a luchar por lo mismo ayuda siempre a saber que vas por el camino correcto.

Todo lo acontecido durante casi cinco años de enorme esfuerzo y trabajo de las personas que hemos liderado la Plataforma HMD 26E daría para escribir un libro que verá la luz en su momento. Por este motivo y por no hacer de este pequeño texto algo indigerible no me voy a extender en ello y daré sólo unas pequeñas pinceladas.

En estos casi cinco años, además de seguir buscando continuamente nuevos argumentos jurídicos para ampliar y mejorar nuestras demandas nos hemos dedicado a llegar a los afectados. Hemos creado una página web (www.plataformahipotecamultidivisa.es) que cuenta con más de 360.000 visitas, hemos realizado más de ochenta reuniones para informar a los afectados de lo que es una hipoteca en divisas y como salir de ella, han pasado por esas reuniones más de cinco mil personas, nos hemos manifestado en varias ocasiones, hemos aparecido en más de 60 ocasiones en la mayoría de medios de comunicación tanto prensa escrita como radio y televisión, hemos asesorado y ayudado a afectados a salir su situación y sobre todo a entender que es lo que les ha ocurrido.

Durante este tiempo hemos acumulado una colección de argumentos jurídicos así como de pruebas documentales de la estafa que han realizado los bancos con nosotros que a día de hoy permiten ganar el 90% de los juicios por hipoteca multidivisa.

Y lo más importante, y esto lo centro en mi. He cambiado como persona. He aprendido a desarrollar recursos que me permiten llevar adelante lo que quiera. Y no lo digo con ego, sino con paz, con tranquilidad y con amor. Esta no es una historia de venganza ni mucho menos sino una historia de superación personal, y de ayuda mutua entre muchas personas. Le debo tanto a tantas personas que jamás podré agradecerlo.

Es evidente que una de las cosas que he aprendido es a preguntar. Muchos dirán que por que no pregunté antes de firmar y la respuesta es y siempre será sencilla: uno no puede preguntar aquello que desconoce. Por este motivo sé que la estafa a la que nosotros fuimos sometidos se volverá a repetir una y mil veces más porque nadie es capaz de preguntar lo que desconoce. Por este motivo disponemos de un marco legal que nos protege como consumidores pero que, desgraciadamente no funciona. La lección es que aunque no funcione siempre hay personas particulares, asociaciones, abogados, jueces, políticos … Personas puras que, aún en el caos en que vivimos inmersos, están dispuestos a ayudar.

 

EL RESULTADO FINAL

Simplemente los jueces están reconociendo que tenemos razón, que las hipotecas en divisas se vendieron sin respetar por parte de los bancos los mecanismos de defensa y protección de los consumidores. Los jueces reconocen que nuestras escrituras no son comprensibles, que los bancos conocían perfectamente la evolución futura tanto de los tipos de interés como de las divisas (como queda patente en las pantallas Bloomberg que aportamos en las demandas), reconocen que estas hipotecas no son un producto bancario sino un producto financiero y por lo tanto no cumplen ni la normativa bancaria ni la ley del mercado hipotecario ni la normativa financiera de la CNMV.

Por mi parte he ganado la libertad económica a nivel personal y familiar. Si, ahora tengo una hipoteca pero una hipoteca normal.

Ahora todos aquellos que en su día nos dijeron que debíamos apechugar con lo firmado se suman al carro de las demandas por hipotecas en divisas y todos ellos se atribuyen mil y un méritos. Los que construimos esto nos reímos en voz baja y en el fondo nos sentimos orgullosos de que hoy, todos los afectados tengan salida. Eso si, aún hoy en día, sólo hay salida se elige adecuadamente quien nos debe representar ante el banco, es fundamental que el abogado sepa de lo que habla y esto sigue siendo difícil de encontrar. Si necesitas nuestra ayuda aquí estamos.

SI SE PUEDE.

 

 

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