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ANÁLISIS DEL COMPORTAMIENTO DE LAS DEUDAS Y LAS INVERSIONES EN DIVISAS

Cuando hablamos de inversiones en el mercado de divisas, parece que hay un amplio consenso en considerarlo como de los mercados más complejos, arriesgados y volátiles que pueden existir. Es prácticamente unánime la recomendación de no entrar en él para los que no sean auténticos expertos y además tengan acceso a herramientas e información especializada. Sin embargo, poco se dice o se advierte de lo que ocurre cuando aplicamos un mercado de divisas a una deuda. Pues bien, vamos a ver que el comportamiento de ambos es completamente diferente, y que, por sorprendente que parezca, la inversión en un mercado de divisas es un corderito comparado con lo que es un endeudamiento en divisas, que es el producto que esconde al verdadero lobo.

Cuando se realiza una inversión en divisas, si la divisa adquirida se deprecia respecto a su precio de adquisición, la inversión produce pérdidas en la misma proporción. Si se depreciara mucho, las pérdidas serían mayores, pudiendo llegar en casos extremos a poder perderse la inversión casi por completo. Es decir, en una inversión en divisas se puede perder todo el capital invertido.

Cuando no estamos invirtiendo efectivo, sino que lo que adquirimos es una deuda en divisas, el comportamiento es el contrario al explicado para una inversión en divisas. Aquí la pérdida se origina cuando la divisa a la que tenemos referenciada la deuda se revaloriza respecto al cambio que tenía cuando se constituyó la deuda, ya que en ese caso necesitaríamos gastar más euros para comprar la misma cantidad de divisas necesarias para cancelar la deuda.

¿Cuándo consideramos que una divisa se revaloriza? Se revaloriza cuando su cotización respecto al euro baja (ya que esto significa que necesitaríamos menos monedas de esa divisa para comprar 1 €). En el caso de una deuda en divisas esto implica que si la cotización de esa divisas cae a la mitad de su valor inicial, mi deuda en euros sube al doble (1/0,5 = 2). Si la divisa bajara a una cuarta parte, mi deuda se multiplicaría por cuatro (1/0,25 = 4). Si cayera a una centésima parte, se multiplicaría por 100 (1/0,01 = 100). Y si cayera a valores próximos a cero, mi deuda se elevaría al infinito (1/0 = ∞). Es decir, en una deuda en divisas el valor de la deuda o capital pendiente puede elevarse al infinito, a una cantidad que puede subir sin ningún límite, puede elevarse ilimitadamente.

Lamentablemente las matemáticas son una ciencia exacta y no fallan, ¡aunque ya me hubiera gustado a mí que hubieran fallado un poquito! Y dicen que el resultado de multiplicar una cantidad por algo que tiende a cero es cero; mientras que el resultado de dividir esa cantidad por algo que tiende cero es el infinito.

En resumen,

INVERSIÓN EN DIVISAS

(invertimos los ahorros)

DEUDA EN DIVISAS

(pedimos un préstamo)

Si la divisa se revaloriza

(su cotización respecto al € baja)

GANAMOS.

Nuestra inversión aumenta.

PERDEMOS.

Nuestra deuda aumenta.

Si la divisa se deprecia

(su cotización respecto al € sube)

PERDEMOS.

Nuestra inversión disminuye.

GANAMOS.

Nuestra deuda disminuye.

Ganancia máxima posible

ILIMITADA.

LA DEUDA INICIAL.

Pérdida máxima posible

LA INVERSIÓN INICIAL.

ILIMITADA.

Por eso una hipoteca multidivisa no es sólo un instrumento financiero, sino que es uno de los instrumentos financieros más perniciosos y peligrosos que pueden existir, en el que no sólo se pueda llegar a perder toda la cantidad invertida, sino que se puede llegar a perder una cantidad ilimitada, infinita, tan grande como fuerte sea la apreciación que sufra la divisa respecto al momento de constitución de la deuda. Y esto se está comercializando poniendo como prenda un bien tan preciado como es la vivienda habitual, y en un colectivo de personas que sólo pretende adquirir una vivienda, sin conocimientos en los mercados de divisas y sin acceso a la información necesaria para desenvolverse en él.

Los profesionales de los mercados de divisas invierten en divisas sabiendo que se arriesgan a perder toda su inversión a cambio de poder obtener ganancias ilimitadas; pero nunca adquirirían una deuda en divisas porque son conscientes de que las pérdidas podrían ir mucha más allá de la deuda contraída y llegar a ser ilimitadas.

Por si esto fuera poco, es necesario destacar que la fluctuación de una divisa no sólo está sometida a las fluctuaciones típicas del mercado: flujos de monetarios, especulación, catástrofes naturales, declaraciones políticas, balanza comercial, crisis económicas y otros acontecimientos relevantes. Además, la cotización de una divisa puede ser modificada de forma artificial e inmediata por la decisión unilateral y soberana de un Banco Central. Y las escrituras de las hipotecas multidivisa no contemplan ningún tipo de excepción o protección ante un evento de este tipo, pese a su largo plazo de vigencia y de los diferentes avatares que pueden sufrir los países de esas divisas de referencia.

A modo de ejemplo, en diciembre de 2015 el Gobierno de Mauricio Macri decidió devaluar el peso argentino en un 60% de la noche a la mañana. Esto es, en un instante el peso argentino valía tan sólo un 40% de lo que valía el día anterior. Este hecho hubiera multiplicado de forma instantánea en 2,5 veces (1/0,4 = 2,5) el principal de una hipoteca multidivisa que un ciudadano argentino tuviera referenciada a cualquier otra divisa.

Aún más dramáticas han sido las devaluaciones en México, y las aún más recientes de Venezuela. Y no tenemos que irnos tan lejos para encontrar más ejemplos de esto. Muy cerca de nosotros y con un divisa que se encuentran en todas las hipotecas de este tipo, recordemos la decisión tomada por el Banco Central de Suiza en enero de 2015 de dejar de soportar el cambio de 1,20 francos/euro que venía manteniendo desde hace años. En tan sólo unos minutos la cotización del franco cayó un 30% lo que implicó que los hipotecados en esta moneda vieron como su deuda se multiplicaba por 1,43 tan sólo unos minutos después de anunciarse la decisión.

En conclusión, el endeudamiento en divisas que se da en una hipoteca multidivisa no tiene comparación alguna con una inversión en divisas, siendo mucho más peligroso el primero por dos factores clave:

  1. Las pérdidas pueden ser ilimitadas mientras que en la inversión se limitan al importe invertido.

  2. Existe una prenda que no existe en la inversión en divisas y que se llama vivienda habitual.

Sin embargo, comparten un aspecto común, y es el de que ambos están afectados por la misma volatilidad del mercado Forex y la misma arbitrariedad a la hora de fijar los cambios por parte de los diferentes Bancos Centrales.

Febrero – 2017

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